Narración de un informe

El que importa es el de enfrente, llámese lector o auditorio, destinatario o cliente. Él y su interés. En todos los casos. Por eso el texto debe elegirse siempre en función del que tenemos enfrente, al que denominaré receptor desde ahora.

Deberíamos acotar la figura del receptor porque, como emisores del mensaje, de aquello que tenemos que contar, principalmente tendremos que valorar el interés de quien vaya a ser nuestro receptor. Que nos comprenda y que le parezca correcto lo que le tenemos que decir. Que nuestra información sea nueva, pero reconocible e interesante.

Pongamos un caso sencillo, los datos son: un joven tiene que presentar un informe a su ya anciano jefe. El informe trata del estudio de unos resultados económicos obtenidos de un producto dado en un plazo de tiempo determinado. El tema está claro. La trama es también sencilla: exposición (puesta en antecedentes), nudo (tiempo de desarrollo de la acción, modos y medios) y desenlace (conclusión). Nada nuevo. Pero resulta que según sea la exposición del trabajo, el joven será valorado para un futuro ascenso o no. El que importa es el receptor, y lo primero que hay que hacer es despertar su interés por el mensaje y por el locutor, ya sea mediante comentarios relacionados con la actualidad, o bien con saberes universalmente aceptados (al menos por la colectividad a que pertenece el anciano directivo). El inicio es muy importante, bien motivado y ambientado. La exposición debe ser ágil, ya que la atención del ser humano es muy limitada, incluso cuando se trata de escuchar a otro que habla acerca de dinero, así que es conveniente no ir demasiado rápido, pero tampoco ralentizar la exposición con demasiada peripecia, para abordar la conclusión con buen ánimo. El final de la exposición deberá incluir una síntesis de lo anterior de donde sea fácilmente deducible la conclusión, sin necesidad de enrevesadas explicaciones, sin alargarse más allá de lo imprescindible, y siempre es mejor poner un punto y final agradable (happy ending).

Más o menos, lo que se propone es el recorrido tradicional de una narración, que es al fin y al cabo, el que durante siglos ha sido, y aún sigue siendo en su múltiples formatos, el mejor entretenimiento conocido por el ser humano. Y si se emplea para trabajar, y se hace bien, este joven promete.

Acerca de vizmaq

Tratamiento de textos profesional.

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